Tapices Jacquard
Este proceso reduce sustancialmente el tiempo de producción y,
por lo tanto, el coste. Joseph Marie Jacquard (1752-1834)
desarrolló el concepto.
El primer paso es crear la tarjeta Jacquard, la parte más difícil.
El artista tarda en crear el diseño del tapiz varios meses. Antes
de elaborar el primer tapiz, se hacen varias pruebas de color y
muestras. Esto se llama a veces mise en carte (ubicación en la
tarjeta).
Una vez hecha la tarjeta, el telar puede elaborar el mismo tapiz
varias veces. No obstante, antes de poder empezar a tejer, se ha de
prepara el telar. Miles de hilos teñidos han de hilarse en enormes
rodillos. Estos hilos formarán la urdimbre. Los diversos hilos de
colores deberán ordenarse, uno al lado del otro, en un orden
concreto, dependiendo del diseño del tapiz.
Ahora ya se puede empezar a tejer. La intersección de dos tipos
de hilo, la urdimbre (vertical) y la trama (transversal) darán como
resultado un tapiz Jacquard de alta calidad.
La mayoría de los tapices se tejen hoy en día en telares Jacquard.
Todas nuestras telas están también tejidas en dichos telares. Sin
embargo los hacemos con menos colores. Las telas en chenilla son
fantásticas y, a pesar de tener menos hilos, la textura es muy rica
debido al grosor de la chenilla.
Además de lana, también se utiliza a menudo el algodón.
Los hilos de algodón pueden ser incluso más finos que la lana, así
que se puede hacer un tapiz aún más detallado. Por otro lado, el
tacto y aspecto de un tapiz en lana tiene más en común con los
tapices antiguos.
La lana es más cara que el algodón, pero la calidad es realmente la
misma.
